martes, julio 12, 2005
De Príncipes y Mareas
Dra. Lowenstein 2



Estimada Dra. Lowenstein:
Usted, que del tema algo entiende, podría explicarle a este encanto de bruja que suscribe la presente, cómo cuernos pueden las mareas afectar a tanto príncipe suelto?
Cómo es que este fenómeno pudo, puede, podrá o podría afectar tanto ánimo, elevar tanta testosterona, obnubilar tanta visión, taponar tanto oído con serumen, apelmazar tanta materia gris?
Es que, verá usted, no se ha dado un caso aislado.
Semejante fenómeno ha sido registrado en "adorable" montón, en manojos, a borbotones, en manadas, recuas, piaras, en colectivo, bah.
Mucho me temo sea el principio de un mal endémico.
Sepa usted que el motivo de mi consulta no es con fines destructivos, sino todo lo contrario. No se deje guiar por la maledicencia de algunos, bien sabe usted que "la gente es mala y comenta".
A pesar de mi malhabida reputación (con especial hincapié en lo de re hija de REPUTAción), esta bruja tiene su corazoncito: podridito y medio chamuscado, tirando a uva pasa, pero por falta de uso nomás.
Y eso sí, bruja, pero heterosexual hasta lo indecible. Es más le diría que hasta rozando la viciosa patológica. Motivo por el cual, se imaginará que mi preocupación, ansiedad y angustia son sinceras.
Y si es que las mareas no son la causa... por favor, dígamelo ahora.
Me he propuesto no cejar en la búsqueda de la génesis de semejate desbarajuste.
Espero pronto noticias suyas.
Cruella
 
Elucubró Cruella De Vil el 7/12/2005 03:00:00 a. m. | Permalink |


12 Dejaron sus dosis de veneno...